Historia y La Clase iQFOiL

La Revolución del Vuelo: El Nacimiento del iQFOiL

De la idea a la consolidación como Clase Olímpica para París 2024.

El fin de una era y la búsqueda de la innovación

La historia del iQFOiL nace de la necesidad de modernizar la vela olímpica. Tras años de grandes regatas con la clase RS:X, la World Sailing abrió un proceso de selección buscando el equipo que representaría al windsurf en los Juegos Olímpicos de París 2024. El objetivo era claro: encontrar una plataforma espectacular, rápida, atractiva para las nuevas generaciones y capaz de competir en un rango mucho más amplio de vientos.

Las pruebas en el Lago de Garda

El punto de inflexión definitivo ocurrió a finales de 2019 durante las rigurosas pruebas de evaluación (Sea Trials) realizadas en las aguas de Torbole, en el Lago de Garda, Italia. En ese escenario mítico y exigente para el windsurf mundial, el concepto presentado por la marca Starboard demostró una superioridad absoluta frente a las demás propuestas, deslumbrando a los evaluadores por su capacidad para volar de manera estable y alcanzar velocidades asombrosas tanto en ceñida como en popa.

El toque argentino y la ingeniería del vuelo

El diseño final fue el resultado de años de desarrollo impulsados por figuras de Starboard como Svein Rasmussen, Tiesda You y Remi Vila, pero contó con un protagonista fundamental: el múltiple campeón argentino Gonzalo Costa Hoevel. Como uno de los principales desarrolladores y testeadores, Gonzalo aportó su inmensa experiencia en regatas para afinar los detalles de la tabla iQFOiL 95 y validar el funcionamiento del foil en todo tipo de condiciones. Hoy, además de ser una leyenda del windsurf nacional, Costa Hoevel es el Manager de la Clase a nivel internacional.

El estándar milimétrico

Para democratizar el foiling de alta competencia, se estandarizó un equipamiento milimétrico que hoy es el corazón de la flota: la tabla de 95 cm de manga perfectamente equilibrada con el robusto fuselaje de 115+ cm y el ala delantera de 900 cm². Esta sinergia de carbono y aluminio es la que permite a los atletas despegar con apenas 5 a 6 nudos de viento y mantener el control en condiciones extremas.